miércoles, 5 de junio de 2013
Enciclicas sociales "Quadragesimo Anno"
Fue escrita por Pio XI, 15 de mayo de 1931.
Se Basa en la restauración del orden social y su perfeccionamiento de conformidad con la ley evangelizadora.
Cuando se publicó la encíclica Quadragesimo anno se había producido un notable cambio en las circunstancias sociales y económicas respecto a las que regían cuando se publicó la encíclica Rerum novarum. Tres eran los principales datos de ese cambio:
a) El mal padecido por la sociedad en 1891 era la lucha de clases, entendida como "pugnatio classium" y no como mera "disceptatio classium", esto es, entendida como lucha vital, no como mera contienda de intereses. En 1931, la lucha de clases no ha desaparecido aún, como desaparecerá de hecho al fin de la guerra 1939-45-; pero el mal ya no radica en ella, sino que se centra en la progresiva desintegración de la sociedad, mal mucho más vasto que el que representaba aquella lucha.
b) El régimen económico de 1891 estaba presidido por un capitalismo liberal de pequeñas unidades económicas, respecto al cual era pensable que pudiera funcionar con arreglo al "modelo". El régimen económico de 1931 era el capitalismo de los grandes monopolios, que representaban ya una forma de socialización.
c) El socialismo de 1891 era una cosa, y el de 1931 otra distinta. Aquél era, sin distinción , materialista y antirreligioso; si existía alguna otra forma de socialismo, apenas si tenía peso sensible ni era conocida como tal. En 1931, como advierte el propio Pontífice, si bien la esencia del socialismo sigue siendo materialista y antirreligiosa, hay muchos que se llaman socialistas sólo por precisar un conjunto de medidas económicas contra las que nada tiene que oponer la Iglesia, o si son discutibles, no son materialistas ni exigen una actitud antirreligiosa en medida distinta que el capitalismo.
En cuanto el contexto histórico podemos afirmar que fue escrita en el período entre guerras, luego de la gran crisis de 1929 en la que hubo un gran cambio en cuanto la economía y distribución de los ingresos, lo que pudo provocar una gran lucha entre clases sociales, y peor aún una gran brecha entre estas quedando muy marcados los estratos bajos y los altos de los empresarios. Además de esto cambiaron los modelos para que las grandes potencias pudieran sobrevivir a los distintos cambios económicos producidos, tanto como a los de la sociedad.
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